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Mostrando entradas de septiembre, 2017
DON CUSTODIO, EL VENDEDOR

Tiene ochenta años, “la edad se le vino encima, sin carnaval ni comparsa”. Todos los días espera el bus de Laureles en una esquina, con varios libracos bajo el brazo. Se trata de don Custodio, con oficio de vendedor de libros ambulante. Son textos de derecho, humanidades y alguito de literatura. Antes los cargaba en un maletín grande y ajado, pero quizá ya no puede con el peso y solo sale con tres o cuatro libros que puede aguantar.
Don Custodio es grueso y barrigón, de tez morena, facciones toscas y escasos cabellos. Suele vestir ropa de paño de colores sobrios y zapatos convencionales. Siempre le asoma una mirada de hombre tranquilo pero cansado y no parece apurado por que le llegue el bus. “Qué afán tenemos para morirnos un día”.
Logró comprarse un apartamento hace unos años en el barrio Laureles, un barrio de clase acomodada, y allí vive con su “vieja”, mujer ya muy achacosa pero muy buena con el. Los hijos ya se fueron todos y poco se acuerda…
MIEDOS Y MIEDITOS

¡Cómo nos asaltan los miedos a cada rato cuando estamos pequeños!Aquí no me voy a referir a los que nos siguen acompañando de mayores, sino a esos casi tiernos y coloridos temores que sentíamos en la niñez, espontáneos o infundidos.
En mi vecindario, un barrio nuevo de la ciudad, había pocas casas, rodeadas de muchas “mangas” (pastizales), donde salíamos a jugar largos ratos todos los chiquillos de la cuadra.Solía pasar por allí, ocasionalmente, la “vaca topa”, una vaca negra, grande y gorda, y sin cuernos.El aviso de “viene la vaca topa” nos hacía desaparecer en una exhalación, pues alguien nos había metido el cuento de que los vacunos “topos” eran más bravos que los que tenían sus cuernos.
En forma similar, se aparecía de repente por allí un perro callejero que tenía algunos rasgos de bulldog; no ladraba ni nos perseguía, simplemente se paseaba por el entorno, pero le teníamos un temor irracional y a la primera alerta de “¡el perro de las narices negras!” salíamos des…