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Mostrando entradas de abril, 2018
MISTERIOS DEL MISTERIO Relato
Estoy atrapado en un barrio de las afueras de la ciudad, por causa de un paro del transporte.No sé por qué vine aquí a sabiendas de que estaba anunciado el paro.En este atardecer, veo pasar personas muy extrañas, pero no me atrevo a preguntarles donde encuentro un taxi, porque me van a mirar con ojos de asombro.Prefiero estar quieto y silencioso por un buen rato, mientras dejo que mi inconsciente busque soluciones; ¡eso me ha dado muy buenos resultados en muchas ocasiones!
Observo una casa abandonada y algo me dice que debo entrar allí para protegerme de todos esos desconocidos que no parecen tener buenas intenciones.Tiene el aspecto de esas casas que dejaron en su huida, en varias ciudades, esos torvos personajes que estaban dedicados al comercio ilegal y la delincuencia en general.La puerta principal cede fácilmente y logro entrar.Estoy en una espaciosa y bastante deteriorada sala-comedor que fue muy lujosa, según se nota por el tipo de piso, ya carcomido,…
MÚSICA Y RUIDOS Relato
Miguel es un profesional como de 30 años, aficionado a la música; si a eso se puede llamar aficionado, pues ha estudiado varios instrumentos y teoría musical.En su apartamento de soltero tiene varias guitarras, teclado, armónica, amplificador, micrófono y equipo de grabación.Por razones obvias, necesita paz y silencio en su habitación y en todo el entorno, principalmente cuando está grabando, ya sea solo o con sus compinches de música.
La cruel realidad es que sus vecinos suelen ponerse a escuchar una música estridente y de mal gusto, amén de que las señoras, paisas y costeñas, cotorrean a todo volumen en sus apartamentos y todo ello viene a hacerle compañía al pobre Miguel, sumado a los aviones que pasan con frecuencia –pues el aeropuerto, situado prácticamente en el centro de la ciudad, no fue clausurado cuando se inauguró el moderno aeródromo distante, sino que fue dejado para “naves pequeñas de vuelos regionales” y hoy en día son muchos los ruidosos jets privad…
EN EL BUS, MÁS Y MENOS Relato
Me situé con mi amada en una esquina cercana a esperar el bus para ir a hacer unas diligencias. Nos hemos puesto de acuerdo desde hace algún tiempo para utilizar más el bus, que, por ser un medio colectivo, contribuye a la descongestión de la ciudad. Mientras esperábamos, yo observaba los frondosos arbustos de la zona verde y, con disimulo, las exuberantes estudiantes y empleadas que pasaban hacia otro paradero. Les hacían contraste la magra y reseca hierba, el destruido bordillo y los deterioros del asfalto de la vía.
Llegó el vehículo por el segundo carril y no se molestó en acercarse a la acera a recogernos; paró en ese mismo carril, pero no nos quisimos subir a riesgo y le hice señas de arrimar.“Si no quieren, no los llevo” y continuó su marcha.Aguardamos diez minutos el siguiente bus.En este, el chofer tenía sintonizado un programa radial de mal gusto, a todo volumen y profuso en expresiones obscenas.Por fin, hubo un pasajero valiente que le reclamó y r…
COMO EN UN PUEBLO Relato 1 Es un barrio que hace 40-60 años albergaba familias de clase alta, casi todas encabezadas por jóvenes profesionales, en casas amplias de exquisitos detalles arquitectónicos y sólidamente construidas. Desde sus inicios, tuvieron la suficiente visión para trazar calles amplias con anchas zonas verdes y no pocas avenidas con bien arborizados separadores centrales. Hoy, a pesar de que han sido demolidas muchas de esas casas para levantar edificios multifamiliares de 15 y 20 pisos, el barrio sigue teniendo su encanto; poco se ha perdido el verdor y hagamos caso omiso del nulo mantenimiento de andenes por parte de la administración municipal.
Cierto día en un minimercado del barrio, con mesas para servicio de café y refrescos, estaban reunidos cinco alegres amigos que con frecuencia coinciden allí; la una, porque llegó a comprar algo; el otro, porque vino a tomarse un tinto; el otro por no sé que causa... en fin, todos ellos, porque les encanta sentarse …
EN BLANCO FRENTE AL BLANCO Relato
Enceguece menos la nieve a pleno sol, se dijo Renato y tomó un largo sorbo de su jugo de limón helado mientras pensaba qué carajo se le ocurría para manchar la hoja que tenía al frente.Largos minutos con la mente más blanca que la hoja.Jugó a pintar la página de color; primero, azul; después amarilla; rosada; verde…Era fácil ir cambiando el color a ese folio “virtual” que aparece en la pantalla del computador tan pronto le decimos al aparatico que vamos a empezar un documento nuevo.Hasta que entendió que su juego era solo un subterfugio para no aceptar la cruda realidad del no-se-me-ocurre-nada.
Decidió entonces que un lápiz y un papel verdadero le aportarían la inspiración que el monstruo electrónico le negaba.Pero… “¿dónde diablos tengo un lápiz? – hace siglos que no uso esa herramienta prehistórica; hubo lápices en esta casa cuando la niña asistía al colegio y el último que quedaba por ahí rodó y rodó…De hecho se me aparecía cuando buscaba otras cosas…