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Mostrando entradas de enero, 2018
LAS TRAVESURAS DE ANGELITO
Relato

Se llamaba Ángel Ángel Ángel.Sí, así como suena.Su padre José Ángel y su madre Dolores Ángel lo llevaron a bautizar y el sacerdote, maravillado de la belleza del bebé, dijo “es un angelito”.Iniciando la ceremonia, el cura le dijo “Angelito, qué buscas en la iglesia de Dios?”; después, “yo te bautizo, Angelito, en el nombre del Padre y del Hijo…”La madre le susurró “padre, es Fernando”, pero él no le prestó atención.
Solo cuando fueron a solicitar la partida de bautismo para inscribir al Fernandito para la confirmación en su colegio católico se dieron cuenta de que estaba registrado como un triple ángel.Corrieron al párroco, que era el remplazo del difunto viejito que bautizó al niño, y les dijo que el sagrado documento no se podía alterar y que el niño se llamaría así por el resto de su vida; acudieron al obispo, en la capital del departamento, y recibieron igual respuesta, total que al niño que todos llamaban “Nando” se le tuvo que cambiar por Ángel.
Cua…
POBRE PABLO ENTRE NEGOCIANTES
Relato
Esta ciudad es de negociantes. Aunque posa de ser industrial y turística, es principalmente una cuna de mercachifles y, por cierto, de todos los pelambres. En esta región, la principal enseñanza de los padres a sus hijos es “Consiga plata m’hijo, pero consígala honradamente. Y si no puede honradamente, ¡consiga plata m’hijito!”
Pablo es casi un ser extraño en este medio; nació en una familia clase media comandada por un hombre trabajador y de enseñanzas rectas, culminó sus estudios universitarios pagados con los esfuerzos de su padre y ahora como profesional funge de mando medio en alguna empresa de poca monta. En su trabajo, todo marcha muy bien, pero en su vida personal ha vivido curiosas experiencias y presenciado hechos de colores extraños.
El año pasado, Pablo decidió junto con su mujer vender el carrito de varios años de uso y puso un anuncio en el periódico; casi de inmediato le llegaron a casa dos señores muy amables a proponerl…
AMOR Y AMISTAD EN CIUDAD CALAMIDAD Relato
La avenida fluía normalmente a esa hora de la tarde en la que no era usual esperar represamientos del tráfico (“tacos” en nuestra tierra, “trancones” para los capitalinos). De repente, al empezar una cuadra, esta se encontraba llena y muy lenta; un poco después se pararon todos los carros; “es por el semáforo de allí adelante”, dijo Matías. Pasados unos seis minutos, le dijeron sus compañeros que eso no era por el semáforo, pues ya podría haber cambiado unas tres o cuatro veces, pero seguían en el mismo punto. Total, otros 15 minutos, por fortuna entretenidos con las atractivas minifaldas que pasaban por el andén, tuvieron que esperar, para encender de nuevo el vehículo cuando la fila se movió; si se puede llamar a eso “moverse”: media hora más demoraron, ahora discutiendo de política, para avanzar aproximadamente un kilómetro hasta llegar a la causa del atranque, que era un gran hueco que estaban abriendo en la vía los emplead…