domingo, 26 de julio de 2026

En un tiempo sin tiempo

Qué habría ocurrido si lo hubiera sabido antes

Wanda se enteró en 2025 del descubrimiento del viaje cuántico al pasado; fue en la universidad de Surrey donde un equipo científico liderado por el profesor Andrea Rocco logró demostrar que, en el mundo microscópico de las partículas cuánticas, el tiempo no está obligado a seguir una única dirección, sino que puede fluir simultáneamente hacia adelante y hacia atrás.  Wanda imaginó la posibilidad de devolverse en el tiempo a mostrarles a los descubridores, exploradores, conquistadores y artistas de todas las épocas lo que podrían lograr con su ingenio en el futuro.

La idea quedó retumbando en su cabeza y una noche soñó con un brujo que la enviaba al futuro a incorporarse en una excursión que hacía un viaje hacia el pasado en una nave del tiempo.  Despertó muy perturbada, no desayunó, no se aseó, no se presentó a trabajar, se quedó repitiéndose ese sueño, rehaciéndolo, transformándolo, hasta que tuvo la inspiración acertada.  Siete días completos duró su periplo hasta llegar a lo profundo de la selva del Vaupés, en donde encontró al hechicero indígena que con el uso del yagé la preparó para un profundo sueño del que despertaría al cabo de cincuenta años.  Como un viaje al futuro.  Al llegar a casa dio instrucciones, dejó unos escritos e ingirió la dosis definitiva.

Despertó y debió conocer a los cuatro nietos que nacieron durante su sueño y que ahora estaban a cargo de ella, que parecía más joven que ellos.  También tuvo que entrar en conocimiento de los avanzados medios de transporte de la ciudad y los elementos de comunicación cutáneos e implantados, mucho más rápidos y potentes que los teléfonos celulares que antes le parecían maravillosos.  Verificó que el ahorro depositado en una compañía fiduciaria sí había crecido lo esperado y que podría vivir sin privaciones.  Se instaló en una vivienda independiente y se dio a la búsqueda de los aparatos de viaje en el tiempo.  En la familia la miraban con compasión, pensaban que la brujería la había dejado loca, le seguían la corriente para no contrariarla y fingían que le buscaban esos artefactos y eran desconocidos.  Hasta que se metió ella misma a hacer las averiguaciones a través de los dispositivos que ya se había incorporado en su piel y vestimenta y descubrió que una compañía extranjera asociada a una avanzada universidad estaba ensayando los dichosos viajes que le interesaban.

Estableció contacto y le informaron que buscaban voluntarios para retornos al pasado cercano, ida y vuelta; se inscribió y consiguió una autorización de teleportación para entrar en entrenamiento selectivo en la sede.  Los breves viajes al año anterior le permitieron disfrutar de hechos que desconocía, hasta que se llegó el día del viaje largo; era una visita a la Francia de 1944, cuando De Gaulle estaba recuperando la república; se situaron en París porque el dispositivo viajaba en el tiempo, pero no en el espacio y el punto elegido fue una modesta callecita para evitar llamar la atención y con salidas a muchos lados, para permitir un escape, de ser necesario.  Una multitud aclamaba con delirio al general y este se fajaba su discurso de la victoria, que Wanda degustaba.  Vibró al escucharle decir "¡París! ¡París ultrajado! ¡París roto! ¡París martirizado! ¡Pero París liberado!”.

Tras unas horas pasó la fiesta, todos migraban hacia sus casas y ella tenía que regresar al futuro, pero no lo quería; pensaba en la delicia de los años veinte y deseaba estar allí; se aplicó a recordar en detalle las instrucciones de manejo, creyó tener claro el procedimiento preciso para retroceder unos años más y, si no, qué carajos, donde quiera que este armatoste me llevare encontraré algo sobre qué escribir.  Pronunció unas órdenes y accionó qué contactos gráficos que la hicieron saltar veinte y tantos años atrás y apareció plantada frente a un señor de amplio mostacho, bien cuidado el motilado e impecable atuendo.  Valida de sus conocimientos de francés conversó un buen rato con Marcel Proust, lo sorprendió al comentarle pasajes de “El tiempo recuperado”, que el autor apenas estaba comenzando a escribir y se atrevió a decirle que su inmortal obra, calificada como una de las máximas novelas del siglo XX, era despreciada por la juventud del siglo XXI que odiaba leer libros extensos al tiempo que se embelesaba con series de largos relatos sobre cursis aventuras de personajes que posaban de desentrañar misterios históricos y otros sobre niños que tenían contacto con hechiceros que los transportaban a lugares exóticos.  Notó que el escritor se fatigaba de su perorata y se retiró con prudencia.

Se quedó pensando en qué habría escrito ella si hubiera vivido en esos comienzos del XX y sobre todo si hubiera sabido en ese momento de la admiración que ganarían el francés y Joyce y Kafka… Escuchó reclamos de sus tutores que la instaban a regresar cuanto antes al 2075, dijo sí en un momento llego pero emitió órdenes contrarias al aparato quiero tener contacto con los impresionistas.  Ahora, el salto de cincuenta años la situó en el taller del fotógrafo Nadar, frente a las pinturas de Berthe Morisot, una de los rebeldes no aceptados en el salón oficial controlado por la Academia de Bellas Artes francesa.  Se extasió observando los cuadros de Pissarro y pidió que alguien la presentara con el director de la academia, lo que logró fácilmente para su sorpresa.  En la conversación con el director se enteró de los argumentos estéticos idealistas e historicistas, los motivos ético-políticos y las acusaciones de tratar en esas obras temas considerados inconvenientes social y moralmente.  En cierto momento lo interrumpió y le espetó con cierto disgusto ¿qué habría hecho usted si se hubiera enterado de que Morisot, Pissarro, Monet, Manet, Renoir y todos estos réprobos impresionistas serían universalmente admirados durante todo el siglo XX?  Fue retirada a la fuerza por los guardas llamados por el director.  Corrió a la callejuela y le ordenó al dispositivo devolverla setenta años, hasta la época napoleónica.

Aterrizó a finales del año 1804, algo después de la autocoronación de Bonaparte como emperador.  Había euforia en París a pesar del frío.  El emperador acertó a pasar cerca de la callecita y Wanda se le lanzó, la guardia le rechazó, pero le clamó al magnate y él ordenó dejar pasar a esta atractiva mujer después de una requisa; tuvo que someterse a toda la humillación de los maliciosos tocamientos, pero resistió con tal de dialogar con el personaje.  El hombre le habló de las leyes del nuevo código y de las determinaciones sobre pesos y medidas tomadas en 1801, pero Wanda lo llevó con cautela hacia las batallas; él habló con tristeza de las derrotas Bassano, Caldiero y Acre, mas se mostró optimista por todas las demás victorias y la consolidación de su imperio.  Wanda le preguntó qué haría si supiera que años más tarde, después de brillantes victorias, sería definitivamente derrotado en Waterloo por los ingleses.  El guerrero entró en furia y ordenó llevar a esta impertinente a la prisión.  Sus piernas le ayudaron a huir de los gendarmes, no logró acercarse a la máquina del tiempo, esta fue confiscada y tuvo que seguir en veloz carrera a lo largo de esas calles hasta refugiarse bajo la oscuridad de un puente del Sena.  Durmió toda la noche, por la mañana buscó su refugio de la calleja y se percató de que el aparato había sido retirado.  Se dedicó a vagar y mendigar por las calles parisinas con la esperanza de que sus mentores encontrarían la manera de volverle a traer a su cómodo siglo XXI.

 

Microocurrencias

Abruptas

AGENDA 

Me faltó coraje para registrar en mi agenda aquel encuentro de conspiradores.  Pensaba que cualquier fisgón podría hallar el apunte e interpretarlo como una actividad subversiva.

Solo se trataba de consignas jocosas que teníamos en un grupo de amigos, como: Guillermo, por favor cita oficialmente a las tropas para mañana a las 3 de la tarde en el lugar de costumbre … El comandante supremo cita a reunión mañana a las 4 de la tarde en la guarida … Te lo explicaremos en la próxima reunión, es muy delicado decirlo aquí porque hay muchas filtraciones.


NUBARRÓN

Mateo estaba entonando a coro con El Binomio de Oro en la radio...

"Un grande nubarrón se alza en el cielo, ya se aproxima una fuerte tormenta. Ya llega la mujer que yo más quiero, por la que me desespero que hasta pierdo la cabeza...". 

Y apareció su suegra, que estaba barriendo, le propinó varios escobazos en la cabeza y casi la pierde de verdad. "Ahí tenés pa’ que dejés de pensar en mujeres y hacer tanta bulla".

Le faltó coraje para enfrentar a la vieja.


CORRAL

Al viejo le molestaba que los chicos del vecino se pasaran a su patio a jugar y a coger frutas, pero le faltaba coraje para echarles su furioso Rotweiler.  No estaba permitido hacer cerramiento duro, así que clavó una serie de cañas de bambú; a los petacones les sirvieron de juego y en pocos días estaba destrozado el obstáculo.  Se tomó el trabajo de conseguir una malla hecha con lazos que les sirvió de maravilla a los pillitos para hacer prácticas de escalada. 


REGISTRADO

Me faltó coraje para irme con ella cuando la conocí en esa heladería.  Sus ojos me hipnotizaron, pasé un rato maravilloso con la chica y al despedirnos solo le pedí su número de teléfono.  Al día siguiente la llamé para proponerle vernos de nuevo y recibí por respuesta este número no está registrado.


SOSTENIBLE

Este cuento será eterno, porque es sostenible.


 UNA CONVERSACIÓN CON MILAN


–Hola, Milan, ¿cómo te sientes?

–Un poco aturdido, desubicado, porque con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo.

–Pero el reloj y el almanaque te pueden ubicar muy bien.

–No me vengas con eso.  Puede que solo en circunstancias excepcionales seamos conscientes de nuestra edad, pero la mayor parte del tiempo carecemos de edad.

–¿Crees, pues, en la inmortalidad?

– La pequeña inmortalidad es el recuerdo del hombre en la mente de quienes lo conocieron, pero la gran inmortalidad es el recuerdo del hombre en la mente de aquellos a quienes no conoció personalmente.

–Bueno, para ser recordado por muchos tendré que cambiar de vida; construir una nueva que esté regida por principios públicamente aceptados, que sea reconocida como algo ejemplar.

–Es una pura ilusión pretender empezar en medio de la vida “una nueva vida”.  Tu vida estará siempre construida de un mismo material … lo que en un primer momento te parece “una nueva vida” resultará muy pronto ser una simple variación de la anterior.

–Pero con tan diversos aconteceres que tiene la existencia, no te entiendo lo de las variaciones.

–Pues te digo que la vida no se parece a una novela picaresca en la que el protagonista se ve sorprendido, de capítulo en capítulo, por acontecimientos siempre novedosos que no tienen denominador común alguno.  Se parece a la composición que los músicos llaman variaciones sobre un mismo tema.

–Supongo que hay una excepción y es el amor.

–Algo de razón tienes …el amor, para demostrar que es verdadero, quiere ir más allá de lo razonable, quiere no tener medida, quiere ser improbable, ansía convertirse en “delirios activos de la pasión”.

–Entonces la humanidad ha progresado, porque anteriormente no se le quería reconocer esta naturaleza al amor.

–Nuestro siglo, que se jacta de haber liberado las costumbres y desearía reírse de los sentimientos románticos, no ha sido capaz de darle al concepto de amor ningún contenido nuevo.

–Lamento contradecirte, porque hoy se han roto todas las ataduras y se puede vivir el amor en todas las formas.

–Nuestro único deseo profundo en la vida: ¡que todos nos consideren grandes pecadores!

–¿Tú eres defensor del pudor?

–El pudor significa que tratamos de evitar lo que queremos y nos sentimos avergonzados de querer lo que tratamos de evitar.

–Entonces ¿hay que esforzarse por salir de esa ambigüedad?

–Me permitiré afirmar que sin el arte de la ambigüedad no hay verdadero erotismo y que cuanto más fuerte es la ambigüedad más poderosa es la excitación.

–Veo que vas reconociendo que en este siglo sí son viables nuevas formas de amor. 

–Es posible que nuestra sexualidad esté tan automatizada que al fin y al cabo haga posible el amor físico incluso con mujeres extraterrestres.


–Cambiemos de tema, hablemos de literatura.  ¿Qué opinión te merece la de este siglo?

–La época actual se lanza encima de todo lo que alguna vez fue escrito, para convertirlo en películas, programas de TV o historietas … si un loco que todavía sigue escribiéndolas quiere hoy salvar sus novelas, tiene que escribirlas de tal modo que no se puedan adaptar o, dicho de otro modo, que no se puedan contar.

–Entonces ¿cómo se debería escribir?

–Una novela no debe parecerse a una carrera de bicicletas sino a un banquete con muchos platos.

–Banquetes me he dado yo con Proust, con Garcia Márquez, con Faulkner, Con Hemingway…

–Hemingway estaba orgulloso de que sus libros estuvieran tan abajo, junto a la tierra misma y al mismo tiempo tan alto, en el cielo del arte.

–Y fue un innovador de la literatura en el siglo XX.  Antes de él, los autores se preocupaban por hacer descripciones detalladas del entorno y retratos minuciosos de los personajes; Hemingway llegó con su prosa seca, directa y sin adornos; adiós al estilo florido.

–Más importante que ello fue, históricamente, el descubrimiento de la sonrisa: los grandes pintores y escultores, desde la antigüedad hasta Rafael, y quizás hasta Ingres, evitaron dar forma a la risa e incluso a la sonrisa.  Los rostros perdían su inmovilidad, las bocas se abrían, solo cuando el pintor quería captar el mal.


–Bueno, la seguimos otro día; me está llamando mi mujer.

–La mujer es el futuro del hombre.  Eso significa que el mundo, que una vez fue hecho a imagen del hombre, se adaptará ahora a la imagen de la mujer.  Cuanto más técnico y mecanizado, cuanto más metálico y frío sea, más necesitará ese calor que solo la mujer puede darle.

–Por eso acudo al llamado de mi compañera.

–La mujer … nos incita: ven, sígueme, y uno no sabe a dónde lo invita y ella tampoco lo sabe, pero nos invita convencida de que vale la pena ir al sitio al que nos invita.

jueves, 9 de julio de 2026


Juego de palabras

Anagramas de la prosaica sartén

TERNAS

El presidente quería designar como Fiscal General de la Nación a su íntima amiga Celina Moscoso, pero sus asesores le recordaron que según lo establecido en la constitución él debía enviar una terna a la Corte y de allí esta designaría al Fiscal, así que no tiene más remedio señor presidente que mandar tres nombres.

¡Ah!, otra vez las benditas ternas.  ¿Por qué debo proponer a tres si considero que la única apta para ese cargo es Celina?; señor presidente, porque así lo manda la constitución, entienda por favor; bueno, junto a Celina voy a proponer los nombres de mi nietecito Julio Andrés y mi sobrinita Valentina; señor, son unos niños, todavía no pueden ocupar cargos públicos; ustedes sí me ponen muchos obstáculos; entienda señor que hay límites legales para todo y nosotros estamos para colaborarle en la toma de decisiones acertadas.

Llamó el presidente al secretario privado y le encargó la elaboración del decreto de destitución de los asesores presidenciales.  Le costó mucho trabajo al acucioso secretario convencerlo de que la calentura no está en las sábanas, mostrarle por dónde va el agua al molino, hacerle ver que no se puede luchar contra molinos de viento.

Recordó entonces Gus que su dilecta amiga tenía por nombre completo María Celina Antonia Moscoso Calle y estaba casada con un señor de apellido De los Ríos y procedió a destituir a su secretario privado, remplazarlo con un abogadillo recién graduado de una universidad de mala calidad y obligarlo a escribir la postulación ante la corte de las señoras María Moscoso, Antonia de De los Ríos y Celina Moscoso   Calle como terna para el honroso cargo de Fiscal General de la Nación.


SENTAR

Esmaragdo quería sentar cátedra sobre arte y criticaba agriamente esos mamarrachos de los cubistas, dadaístas, surrealistas y demás sinvergüenzas que no sabían pintar.  Cierto día, extasiado en el museo frente a La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, espiando de reojo que no lo pillaran en su arrobo, fue tocado en el hombro y al volverse vio que el reloj de la sala se ablandaba y colgaba desfigurado.  Caminó hacia allí, se quedó viéndolo andar hasta que dio las seis y la vigilante le ordenó salir por hora de cierre y le pidió ir con ella a la puerta; él la siguió dócil, pero al atravesar el marco se le abrió al frente un lago azul sereno y la mujer se transformó en una mosca que voló hacia el reloj de la mesa de atención que también se derretía.  La puerta se le cerró detrás y Esmaragdo quiso huir pero tuvo que enfrentar a una multitud de elefantes de larguísimas patas delgadas como alambres;  para salvarse debió caminar sobre las aguas sin reparar en los cisnes de cuyo reflejo surgían los elefantes.  Brotó de pronto el maestro y le vino al encuentro con sus delgados y largos bigotes y con una sonrisa sarcástica, diciéndole si tengo el poder de hacerte caminar sobre lo líquido también puedo cambiar la realidad a mi amaño, mejor vete a sentar en tu poltrona a mirar programas de concurso en televisión.


ENTRAS

Me fascina cuando entras le decía Lucía con entusiasmo a Santiago.  Y era que él lo hacía con un arrojo como pocos.  No desaprovechaba momento para acercarse con tacto pero con resolución.  Le ponía todo el empeño y nada le quitaba el impulso.  Iba de frente con la vista fija, con la respiración acezante y no paraba hasta que lo lograba.  Entonces lanzaba un grito jubiloso coreado por los espasmos de ella regados por lágrimas de emoción.

Después lo comentaban gozosos, él encendía un cigarrillo y ella se componía el alborotado cabello al tiempo que le reprochaba que fumara, vas a perder capacidad, te vas a enfermar, eso es muy dañino; no lo puedo dejar, me hace falta para aplacar las emociones fuertes; tú sabrás, pero yo preferiría que las energías restantes las acabes de apaciguar con besos y caricias.

Sus compañeros le celebraban esos inspirados, contundentes, mágicos goles que mantenían al equipo en lo más alto, él era el alma de la agrupación.  Lo sacaban en hombros después de cada partido, todavía acezante y Lucía lucía como una reina al lado del ídolo de la afición, todavía emocionada hasta las lágrimas.


RENTAS, RESTAN

Le dio a Orlando por vender un ganado que tenía en la finca de un amigo y poner el dinero en un fondo de inversión nuevo que estaba muy atractivo.  Eso de lidiar con ganado en terreno ajeno es muy complicado, la res que se mata por un barranco siempre es la mía, las vacunas que se vencen son las de mis animales y los precios en feria siempre bajan cuando llevamos mis novillitos.

El nuevo fondo de inversión, del Banco Ganadero, ¡qué ironía!, ofrecía tasas variables, con ventajas: al inicio eran muy buenas y después no fluctuaban con los caprichos del mercado, sino en una forma muy novedosa: según la variación mensual de la temperatura.  Esto lo animó mucho porque contaba con que el calentamiento global garantizaría que las tasas subieran permanentemente y sus rentas crecerían.

El primer mes le llegó un extracto con crecimiento, y el siguiente también y el siguiente, lo que le hacía repetir con euforia mis rentas suman y suman.

Se dejó venir una temporada de lluvias y frío y las tasas empezaron a bajar. Después de tres meses el hombre lloraba: ¡restan y restan!, pero se consolaba pensando en que los aumentos se reanudarían en uno o dos meses, pero pasaba el tiempo y las tasas seguían bajando.  Al final del año los meteorólogos confirmaron un prolongado fenómeno de la Niña.

Orlando iba perdiendo ya mucho dinero cuando los expertos en clima anunciaron la inminente llegada de una nueva era de glaciación global. Bajo el frío permanente, Orlando retiró del fondo el poco dinero que le quedaba y se emborrachó con él: mejor ahogarme en alcohol que dejar que mi platica se ahogue en ese fondo.

 

TENSAR

El ingeniero Parada trabaja en una compañía que tiene los contratos de varias vías importantes de la gran ciudad.  A diario sale de casa por la mañana y regresa al comienzo de la noche a donde su mujer.

Una noche recibe una llamada urgente y dice a su esposa que lo necesitan en la obra por un problema en un puente.  Al regresar le explica que uno de los cables no tenía suficiente tensión y la labor de tensado exigía su permanente supervisión in situ como ingeniero.  En las noches siguientes lo llaman con frecuencia y tiene que salir de afán a supervisar el cable; ella intenta protestar, él solo contesta hay que tensar el cable.  Y la pobre mujer se queda sola hasta la mañana, cuando él llega y pide desayuno… y no pide nada más.

La esposa admira la dedicación del hombre a su trabajo, pero lamenta el cambio de su conducta amorosa, ignorando la existencia de la sensual tecnóloga de obras civiles que se encarga de tensarle el cable siguiendo sus precisas instrucciones.


TRENZA Y TRANCE

La trenza de Pili era el encanto de Caliche.  La conoció cuando ese apéndice tenía veinticinco centímetros y ahora ya pasaba de los cincuenta.  El color castaño dorado del cabello de Pili le daba un atractivo brillo a la trenza y el minucioso trabado que ella le hacía más los coquetas cuentas diminutas que le insertaba la hacía lucir conquistadora.  Caliche se le arrimaba cara con cara y se pasaba la fragante trenza por su rostro en arrebato de amor.  De allí seguían los besos, caricias y palabras tiernas.

Un feliz día adoptó la costumbre de llevarle bellas y brillantes cintas de color, ella las entrelazaba primorosamente en la trenza y él se enloquecía frotándola sobre sus labios y gustándola dentro de la boca, antes de pasar a los actos más amorosos.

Un amargo día llegó a visitarla el chico y la encontró de cabello corto.  ¡Sorpresa, querido!; ¿cómo se te ha ocurrido?; quería presentarte una nueva imagen de mí; ¡no!, con tu antigua imagen se ha ido mi amor; cuánto lo siento, ¿cómo puedo recuperarlo?; dame tu trenza, espero que la hayas guardado.  Ella sacó una cajita donde tenía la trenza muy bien puestecita y perfumada, se la entregó y él salió huyendo sin darle siquiera un beso.

Caliche entró en trance.  No volvió a salir, no volvió visitar a su Pili.  Se quedaba horas en su cuarto contemplando la trenza, pasándola por su cara, besándola, destrabando y volviendo a trabarla y escuchando repetidamente aquel bambuco que hacía referencia a las trenzas, que él le había dedicado a la chica alguna vez.

lunes, 6 de julio de 2026

 

A-Marte

Relato

Se encendieron los motores del cohete portador, después de haber aplazado el lanzamiento la antevíspera por causa de una tormenta, y todo el conjunto comenzó a elevarse en medio de un intenso rugido y de toneladas de gases contaminadores del entorno.  En su cumbre la nave tripulada destinada a la conquista de Marte.  Dentro de ella los cuatro osados jóvenes que pasaron todas las pruebas de cinco años de entrenamiento y nunca habían dudado de emprender este viaje.  Con ellos las mascotas de peluche que sus allegados les regalaron convencidos de que les traerían suerte y los objetos personales que con autorización o en forma subrepticia trajeron para sentir que no abandonaban solos el planeta.

Enfundados en los voluminosos trajes espaciales, acostados en sus respectivos asientos, muy bien sujetados con correas y pasmados por la consciencia de estar realmente empezando la atrevida expedición, sufrieron el fuerte empuje hacia abajo que les hacía sentir que pesaban más que un elefante.  Cynthia sintió su corazón latiendo precipitadamente, Marcus sintió cosquillas en el ano, Norah creía que su cabeza reventaba y Jimmy se juraba que su estomago iba a evacuarlo todo.

Fueron unos pocos minutos hasta que todo volvió a la normalidad si es que aceptamos como normal el encontrarnos a varios kilómetros sobre el suelo al que nos mantenemos cariñosamente ligados.  Ahora, con evidentes señales de nerviosismo, los antes serenos, valientes y seguros astronautas se hicieron mutuos y atropellados comentarios sobre la experiencia acabada de vivir; no fue tan fuerte como las de las simulaciones (mintiendo); me sentí viajando al cielo (porque temió morir); ese elefante me aplastaba; solo pensé en mi madre, padre y hermanitos (por temor a no volver a verlos); nunca creí que la madre tierra me reclamaría de ese modo; te vi pálida, Norah (no la miró un solo segundo).  A continuación debieron retomar la conversación con el centro de control para pasar el debido reporte después del breve black out de la comunicación.

Despedidos de la órbita terrestre al cabo de seis circunvalaciones, se quedaron extasiados mirando por los ventanales de la nave hacia el globo que se empequeñecía y no dejaba de mostrarles el hechizo de su colorido.  Ya estaban en una nueva órbita alrededor del Sol que duraría varias semanas y no meses como las misiones sin tripulación anteriores porque se encendió el propulsor iónico, un nuevo desarrollo que se usaba por primera vez, con la esperanza de evitarles fatiga y depresión a los viajeros y de llegar más pronto al cumplimiento de los verdaderos objetivos de la expedición.  Cynthia recostó su cabecita en el hombro de Marcus, lo que podía lograr gracias a que ambos estaban sujetos por los pies al piso del habitáculo para evitar que flotaran libremente por la falta de gravedad.  Marcus le correspondió con caricias en su cabellera y los otros dos les hicieron amigables reclamos por humillarlos con su amor, que había nacido desde la época de los entrenamientos selectivos; porque aprovechaban todo descanso del intenso programa para irse juntos a disiparse en la ciudad.  Norah y Jimmy eran buenos amigos, pero sus sentimientos no vibraban al unísono, sus feromonas no tenían química común.  Quizá los cuatro habían sido escogidos para agregar una nueva investigación a las muchas previstas, los efectos de las condiciones del viaje en una pareja enamorada y en otra pareja neutral.

Una novedad introducida fue la transmisión de noticias del planeta a determinadas horas del día, escogidas de modo de no interferir con la bien calculada rutina de ejercicios físicos, para mantener a tono musculatura, esqueleto, metabolismo, siquismo y libido; sesiones de conversación general y discusión de angustias y temores, para mantener el equilibrio emocional; juegos y competencias, para no dejar adormecer las capacidades de análisis y decisión; revisión y mantenimiento de los experimentos biológicos portados a bordo: cultivo de microorganismos, cultivo de plantas, crianza de ratones y experimentos con cristales y soldaduras.  Las sesiones de noticias se convirtieron en la mejor catarsis pues los hacían sentir que no eran unos desterrados, sino plenos ciudadanos de la Tierra, entusiasmados por los logros deportivos, la farándula, la actividad cultural y el desarrollo tecnológico y también preocupados por los conflictos, tragedias, pobreza.  Esto, lo ideal, pero no faltaron rencillas, discrepancias y disgustos entre ellos.  Un día, Marcus y Jimmy discutieron agriamente sobre política del Medio Oriente y las chicas tuvieron que empeñarse a fondo para calmar la tempestad.

Pasando los días, el grupito ansiaba más su llegada al planeta rojo e imaginaban interesantes aventuras, no todas locas sino basadas en la cantidad de conocimientos recogidos sobre las características del terreno marciano, estos compendiados de la inmensa cantidad de informes e imágenes transmitidos desde el suelo del planeta y desde su órbita cercana por los Mariner, los Viking, los Mars, Pathfinder y Sojourner, Spirit y Opportunity, Curiosity, Phoenix, Insight, MRO, Odyssey, ExoMars, Tianwen-1, Zhurong, Mars Express, Hope y Perseverance con su helicóptero Ingenuity.  Ya soñaban caminando tras el rastro de Opportunity, dirigiendo el nuevo helicóptero que llevaban consigo, programando el robot y levantando el campamento….  Cynthia pedía que su lecho quedara al lado de un ventanal orientado al levante marciano para ver salir el sol todas las mañanas, mientras Norah reclamaba oscuridad para dormir a sus anchas.

Una novedad más en esta expedición fue la eliminación de las normas que impedían la actividad sexual entre los tripulantes. Aprendieron por fin los mandacallar de la agencia espacial que una de las características esenciales del ser humano es el sexo; que los astronautas asexuados son una fantasía; que el bello comportamiento de las tripulaciones mixtas fue solamente una fábula escrita, y actuada, por ellos en sus informes oficiales. Aun en los grupos de sexo único.  Este grupo de muchachos  y muchachas que apenas rondaban los treinta tuvo pues toda la libertad de expresión y de acción e incluso pudieron ingresar solos o acompañados a espacios no vigilados por cámaras ni micrófonos.  También tuvieron muchas más horas libres que los de cualquier misión anterior y las estaban aprovechando a su gusto para animadas tertulias, juegos ingeniados por ellos mismos, observaciones no oficiales por las escotillas, en las que vieron los famosos puntos brillantes ya informados por astronautas de otras misiones.  Construyeron sobre estas lucecitas imaginativas hipótesis, desde espíritus de pecadores que no lograron llegar al paraíso y fueron sentenciados a vagar por el universo hasta naves de otras galaxias en misiones de conquista de la Vía Láctea y explicaban su diminuto tamaño en que viajarían por otra dimensión y solo un pequeño rastro sería detectable en la nuestra.  Cynthia le dijo a Marcus esas lucecitas son manifestaciones previas de algo que tengo que comunicarte; dime qué es; ten paciencia, ya lo sabrás.

Se llegó el maravilloso momento del ingreso en órbita marciana.  La trayectoria de la nave había sido perfecta, no ocurrió ningún desvío y pudieron aproximarse a la órbita de Marte cuando el planeta pasaba por allí; solo tuvieron que disparar uno de los cohetes incorporados que frenara el artefacto lo suficiente para evitar colisión con el planeta, quedar dentro de su campo gravitacional y girando en derredor.  Estallaron en júbilo cuando lo lograron, se abrazaron y besaron mutuamente, se cambiaban unos por otros y seguían besándose muy apretados hasta que Jimmy, el más serio de todos los llamó al orden.  Desde la órbita se tenía visión sobre el rojizo panorama y comenzaron a distinguir las diferentes manchas que correspondían a los valles, colinas, volcanes y serpenteantes hondonadas por donde millones de años antes corrían los ríos; Marcus fue sacudido por un escalofrío de duda sobre la existencia de agua en los lugares que les habían indicado, de la que dependería su subsistencia.  Poco después presenciaron la fiesta que hacían allá abajo los diablitos, unos remolinos que se han observado recientemente, que confirman la existencia de una atmósfera por si quedan dudas sobre lo detectado por instrumentos.

Tras realizar varias órbitas, desde donde observaban los lugares de aterrizaje previstos y hacían mediciones y tomaban fotos, fueron autorizados para el descenso.  Hicieron el disparo de cohete necesario para abandonar órbita y comenzaron a caer,  en la forma lenta de curva parabólica propia de estos viajes, abrieron los paracaídas en el momento correcto, pues al igual que en la Tierra la caída se desacelera aprovechando la resistencia del aire atmosférico, y festejaron con dicha el suave descenso, Marcus abrazado a Cynthia y también Norah con Jimmy, olvidando con la emoción obedecer la instrucción de amarrarse a sus sillas con la misma posición corporal del lanzamiento.  Cuando les faltaban apenas segundos cayeron en la cuenta y lo único que pudieron hacer fue apretarse fuertemente entre los cuatro para que la fuerza del impacto se disolviera en su masa conjunta y así, riendo nerviosamente, soportaron el golpe de la caída, que fue suave, tan bien calculado estuvo el tamaño de los paracaídas y el momento preciso para accionarlos.  Se encontraban ahora en la Amazonis Planitia y contemplaban extasiados por la escotilla el amplio llano rojizo que se extendía por uno de sus costados hasta el Monte Olimpo allá lejos, el más alto entre todos los planetas del sistema solar y se sentían apabullados frente a ese coloso.

Se apresuraron a ajustarse muy bien los trajes que los protegerían de las extremas condiciones del lugar y se conectaron cuidadosamente el oxígeno para salir a explorar el lugar, cuya atmósfera está compuesta principalmente por dióxido de carbono, irrespirable para los humanos.  Organizaron los dos grupos de dos que les fueron recomendados, para poder auxiliarse unos a otros en eventuales peligros, y no nos va a dar trabajo adivinar como fueron conformados; activaron la cámara que los seguiría desde la cápsula y salieron de esta a su primera exploración, primero una pareja y algunos minutos después los otros dos, llevando todos ellos también sus cámaras pues había que hacer registro detallado permanente de sus recorridos.  Uno de esos remolinos apareció cerca y dio un rodeo en torno de ellos como en son de saludo y le hicieron algunos gestos amistosos.  Terminada esta primera caminata, ya cayendo la noche marciana, volvieron a la nave para tener su primer sueño o pesadilla.

Al día siguiente, después de la pesada comunicación con el centro de control, en la que se debía esperar varios minutos cada respuesta por razón de la demora de las ondas de radio para recorrer esa distancia astronómica, y en la que les confirmaron que deberían comenzar por construir el refugio que los albergaría por mucho tiempo, hicieron las perforaciones para extraer agua, pues en esa región marciana se había detectado hielo un metro debajo de la superficie y por eso había sido escogida para el aterrizaje y empezaron la labor de levantar esa moderna cabaña con la técnica de impresión 3D, todo seguido por cámara y sin la oportunidad de cariñosos acercamientos.  En dos días marcianos concluyeron el trabajo y fueron felicitados desde Tierra por la impecable obra.  El éxito de la tarea fue celebrado con un brindis con un vino traído desde su remoto lugar de origen.  Después del trago, Cynthia se llevó a Marcus aparte, ¿recuerdas que tenía algo para decirte? que te quiero mucho, como de aquí a la Tierra y que quiero que sigamos juntos toda la vida.  A Marcus se le encharcaron los ojos y le dio un beso como de Marte al Sol.

En los días sucesivos, que duraban apenas un poco más que un día en la Tierra, ya viviendo en el refugio y satisfechos por retomar toda su intimidad personal,  incluso con un nuevo idilio entre Jimmy y Norah, hicieron todos los trabajos previstos, empezando por el de conducir el agua por tuberías. 

Los denominados dust devils o diablitos marcianos volvieron a dejarse ver muy cerca del sitio y los amigos se cuidaron de acercarse esta vez, pues comprobaron que tenían fuerza suficiente para levantar algunas piedras.  Continuaron durante varias jornadas con las exigentes labores de exploración, fotografía, recolección de muestras, exposición de los diminutos seres vivos bajo condiciones controladas y registro detallado de todos los resultados y descubrimientos; cuidando al mismo tiempo las provisiones de alimentos que tendrían que durarles varios meses mientras se comenzaban a producir en los viveros que estaban instalando.  Los diablitos fueron creciendo, ya hacían temblar el refugio cuando lo rozaban y adoptaron la precaución de salir siempre en pareja bien abrazados para resistir el empuje.  En cierto momento el viento fue tan fuerte que levantó a Norah y Jimmy y los lanzó con fuerza contra unas rocas.  No se atrevieron a sepultarlos en el mismo terreno por temor a contaminar el agua; tuvieron que llevarlos hasta un sitio que según el mapa era completamente seco y los cubrieron muy bien ante la duda de si se descomponían o se momificaban y cualquiera de ambas cosas sería terrible.

¿Por qué nos tenía que pasar esto? ¿Será que esos remolinos son de verdad unos demonios que están empeñados en no permitir que profanemos su siniestro planeta con nuestro espíritu juvenil?; no creas en esas cosas Cin, son meros fenómenos naturales; no me convences, yo creo que el bello amor de Norah y Jimmy no les gustó nada, fueron por ellos y pronto vendrán por nosotros; ¿qué te hace pensar en eso, linda?; ellos dos hicieron una ceremonia de sanación después de nuestro brindis, salieron a derramar sobre el terreno restos de vino que habían dejado en sus copas y pronunciaron al regresar unas palabras de invocación a los buenos hados para protegernos contra los diablitos, tú sabes que ella desciende de indígenas y ha conservado algunas de sus creencias, entre ellas el respetuoso terror a los espíritus malignos; mira queridita, no son ningunos seres con vida, ese nombre fue asignado juguetonamente por los astrónomos por la similitud con los pequeños remolinos de verano en las cercanías de las casas que son llamados también diablitos; no me acabo de convencer…; verás que no van a venir por nosotros.

El día siguiente trabajaban ambos en silencio, con las mejillas húmedas, con la mente embotada, con sombrías miradas mutuas y también frecuentes miradas al horizonte, ella por si aparecían los demonios, él para convencerse de que el aire estaba en calma.  De repente un diablo muy fuerte, como salido de la nada, vino a saludarlos.  Corrieron hacia el refugio y el remolino se les adelantó; lograron lanzarse por una ventana que dejaron abierta y se quedaron escondidos hasta el amanecer.  Se levantaron a inventar algún desayuno, pues se habían olvidado de alimentarse.  El día estaba bastante sombrío pero con un beso y estrecho abrazo se dieron ánimos y salieron a cumplir con sus tareas.

Hacia el medio día los acosó un tornado, ¡tenía que ser el mismo espíritu maligno de la víspera, estaba segura Cynthia!  Se situó entre ellos y la cabaña y extendía ráfagas laterales que no les daban opción de dar un rodeo; se lanzaron entonces al suelo muy bien abrazados; el viento los rozaba con fiereza, juntos saldremos o juntos nos hundiremos, no olvides Marcus que mi amor es profundo, más fuerte que estos vientos, más amplio que el sistema solar, más bello que el cielo estrellado; yo te adoro mujer, serás mi eterna compañera de vida y más allá de la vida.

Una gruesa capa de arena los cubrió completamente y quedaron para siempre unidos allí, a dos kilómetros de la caseta y de la nave, que sí resistieron los embates de la marciana tempestad.

lunes, 2 de febrero de 2026

 

El jibarito


Los viajes en bus tienen un hechizo especial sobre uno, no importando las incomodidades, los malos olores, el calor, el frío, el maltrato, los riesgos, los olvidos, la basura y el desespero por llegar.  Es que estar sintiéndose llevado sin mover los pies, sin tener unas alas para volar, sin el poder de la teleportación, ya es una sensación muy positiva a pesar de que no seamos conscientes y la despreciemos.

Puedo ir cómodamente sentado sobre una silla acojinada o con el trasero soportando las talladuras de una superficie dura y con una forma que no respeta la de esa parte sagrada de mi anatomía; puedo estar amplio o, como sucede en los buses urbanos recién acondicionados de las empresas transportadoras de mi ciudad, que redistribuyeron silletería reduciendo espacios, comprimido entre la ventana y la señora gorda del lado o bien entre el obrero sudoroso que disfruta (es un decir) de la ventanilla y la muchacha que va de pie en el pasillo apretada entre un viejo verde por delante y un muchacho confianzudo por detrás y apretándose ella contra mí para esquivarlos, yo sufriendo por que sus jóvenes y apetitosas carnes no me despierten la libido y no me produzcan movimientos involuntarios que ella tome por mal intencionados y me haga un escándalo para no hacérselo a los que sí la aprietan con deseo.   Puedo ser, muchas veces, uno de los pasajeros sostenidos en los pies y colgados de una barra, balanceado hacia delante, hacia atrás y hacia los lados en cada frenazo, arrancada o curva, y en cada uno de estos casos quedar empujado por las tetas de la que está detrás; puedo tener que soportar que alguno me sobe el pecho o los muslos con el voluminoso paquete de compras que lleva mientras se abre paso para llegar a la puerta de salida.

Por encima de todas las incomodidades, el sentirse llevado, repito, por la ciudad, mirando como perrito de rico a través de la ventanilla, admirando la vegetación de las avenidas, descubriendo el inicio de nuevas obras, viendo pasar chicas bonitas de semblante alegre y piernas bien forradas en jean o bien destapadas por la tentadora minifalda, presenciando desde la protección del espacio cerrado reyertas callejeras, recibiendo el sol que se cuela por las ventanillas, es algo gratificante y educativo.

Incomodidad destacable es la del ruido: frenos mal mantenidos que chirrían agudo, cercanía de obras con martillos neumáticos, tráfico congestionado, radio que el chofer pone a todo volumen en alguna emisora chabacana e irrespetuosa.  Otras veces me atormentaban cantantes de esos que abordan de improviso y nos acompañan por el resto del camino.  Pero un día me hizo cambiar de opinión un hombre humilde, menudo, de unos cincuenta a sesenta años, de canoso bigotito bien recortado, ojos claros, camisa barata muy limpia, sombrero ajado pero impecable y guitarra que a pesar de estar muy afectada por el uso se encontraba juiciosamente afinada.  El hombre pidió el consabido permiso para presentarnos sus canciones y espero no molestarlos y que comprendan que por mi difícil situación económica debo dedicarme al arte ambulatorio, pues el grupo al que pertenecía se disolvió y en ningún lado me reciben.  Enseguida nos deleitó o atormentó con tú quieres que te cante mujer idolatrada y luego sale loco de contento con su cargamento para la ciudad y después si es verdad lo que me dices que tu amor tan solo es mío no comprendo por qué tardas en unirte junto a mí y más de esas tonadas populares.  A mí no me molestó, voz bien timbrada, guitarra bien afinada y sobre todo ese espíritu bonachón, campechano y tristón. 

Además, me trajo a la memoria la noche que terminé con mi primera novia sentados en un barcito, que pusieron a sonar como adrede ...si es que alguna duda tienes o quizá ya no me quieres, puede ser que otros quereres te hagan proceder así...

Mientras él canta yo veo pasar las paradas y pienso con László "Simplemente observo pasar las estaciones, y siento que he pensado en todo, y he dicho todo sobre lo que pienso acerca de la rebelión, la dignidad humana, los ángeles, y sí, tal vez sobre todo, incluso la esperanza".

Los viajantes se apeaban en una parada y en otra sin darle nada o le lanzaban una moneda que tenía que agacharse a recoger.  Antes de llegar a mi lejano destino, el juglar dio por terminado su recital espero que haya sido de su agrado y les encarezco me lo hagan saber con su pequeño "óvulo" no importa si es de escaso valor, Dios nuestro señor se lo multiplicará.  Le extendí un billete de cinco mil, me miró con esos ojos tristes e inocentes y preguntó ¿todo esto?, ¿está seguro?, ¿cuánto le tengo que devolver?  Con mi respuesta se deshizo en agradecimientos y me dio todas las bendiciones que Dios no alcanza a procesar en un día.  Yo me apeé un poco después nimbado de la gracia simple y buena del hombre que me hizo mirar distinto hacia los parias del sistema que tienen que fastidiarnos o violentarnos para sobrevivir.


En un tiempo sin tiempo Qué habría ocurrido si lo hubiera sabido antes Wanda se enteró en 2025 del descubrimiento del viaje cuántico al pasa...