lunes, 6 de julio de 2026

 

A-Marte

Relato

Se encendieron los motores del cohete portador, después de haber aplazado el lanzamiento la antevíspera por causa de una tormenta, y todo el conjunto comenzó a elevarse en medio de un intenso rugido y de toneladas de gases contaminadores del entorno.  En su cumbre la nave tripulada destinada a la conquista de Marte.  Dentro de ella los cuatro osados jóvenes que pasaron todas las pruebas de cinco años de entrenamiento y nunca habían dudado de emprender este viaje.  Con ellos las mascotas de peluche que sus allegados les regalaron convencidos de que les traerían suerte y los objetos personales que con autorización o en forma subrepticia trajeron para sentir que no abandonaban solos el planeta.

Enfundados en los voluminosos trajes espaciales, acostados en sus respectivos asientos, muy bien sujetados con correas y pasmados por la consciencia de estar realmente empezando la atrevida expedición, sufrieron el fuerte empuje hacia abajo que les hacía sentir que pesaban más que un elefante.  Cynthia sintió su corazón latiendo precipitadamente, Marcus sintió cosquillas en el ano, Norah creía que su cabeza reventaba y Jimmy se juraba que su estomago iba a evacuarlo todo.

Fueron unos pocos minutos hasta que todo volvió a la normalidad si es que aceptamos como normal el encontrarnos a varios kilómetros sobre el suelo al que nos mantenemos cariñosamente ligados.  Ahora, con evidentes señales de nerviosismo, los antes serenos, valientes y seguros astronautas se hicieron mutuos y atropellados comentarios sobre la experiencia acabada de vivir; no fue tan fuerte como las de las simulaciones (mintiendo); me sentí viajando al cielo (porque temió morir); ese elefante me aplastaba; solo pensé en mi madre, padre y hermanitos (por temor a no volver a verlos); nunca creí que la madre tierra me reclamaría de ese modo; te vi pálida, Norah (no la miró un solo segundo).  A continuación debieron retomar la conversación con el centro de control para pasar el debido reporte después del breve black out de la comunicación.

Despedidos de la órbita terrestre al cabo de seis circunvalaciones, se quedaron extasiados mirando por los ventanales de la nave hacia el globo que se empequeñecía y no dejaba de mostrarles el hechizo de su colorido.  Ya estaban en una nueva órbita alrededor del Sol que duraría varias semanas y no meses como las misiones sin tripulación anteriores porque se encendió el propulsor iónico, un nuevo desarrollo que se usaba por primera vez, con la esperanza de evitarles fatiga y depresión a los viajeros y de llegar más pronto al cumplimiento de los verdaderos objetivos de la expedición.  Cynthia recostó su cabecita en el hombro de Marcus, lo que podía lograr gracias a que ambos estaban sujetos por los pies al piso del habitáculo para evitar que flotaran libremente por la falta de gravedad.  Marcus le correspondió con caricias en su cabellera y los otros dos les hicieron amigables reclamos por humillarlos con su amor, que había nacido desde la época de los entrenamientos selectivos; porque aprovechaban todo descanso del intenso programa para irse juntos a disiparse en la ciudad.  Norah y Jimmy eran buenos amigos, pero sus sentimientos no vibraban al unísono, sus feromonas no tenían química común.  Quizá los cuatro habían sido escogidos para agregar una nueva investigación a las muchas previstas, los efectos de las condiciones del viaje en una pareja enamorada y en otra pareja neutral.

Una novedad introducida fue la transmisión de noticias del planeta a determinadas horas del día, escogidas de modo de no interferir con la bien calculada rutina de ejercicios físicos, para mantener a tono musculatura, esqueleto, metabolismo, siquismo y libido; sesiones de conversación general y discusión de angustias y temores, para mantener el equilibrio emocional; juegos y competencias, para no dejar adormecer las capacidades de análisis y decisión; revisión y mantenimiento de los experimentos biológicos portados a bordo: cultivo de microorganismos, cultivo de plantas, crianza de ratones y experimentos con cristales y soldaduras.  Las sesiones de noticias se convirtieron en la mejor catarsis pues los hacían sentir que no eran unos desterrados, sino plenos ciudadanos de la Tierra, entusiasmados por los logros deportivos, la farándula, la actividad cultural y el desarrollo tecnológico y también preocupados por los conflictos, tragedias, pobreza.  Esto, lo ideal, pero no faltaron rencillas, discrepancias y disgustos entre ellos.  Un día, Marcus y Jimmy discutieron agriamente sobre política del Medio Oriente y las chicas tuvieron que empeñarse a fondo para calmar la tempestad.

Pasando los días, el grupito ansiaba más su llegada al planeta rojo e imaginaban interesantes aventuras, no todas locas sino basadas en la cantidad de conocimientos recogidos sobre las características del terreno marciano, estos compendiados de la inmensa cantidad de informes e imágenes transmitidos desde el suelo del planeta y desde su órbita cercana por los Mariner, los Viking, los Mars, Pathfinder y Sojourner, Spirit y Opportunity, Curiosity, Phoenix, Insight, MRO, Odyssey, ExoMars, Tianwen-1, Zhurong, Mars Express, Hope y Perseverance con su helicóptero Ingenuity.  Ya soñaban caminando tras el rastro de Opportunity, dirigiendo el nuevo helicóptero que llevaban consigo, programando el robot y levantando el campamento….  Cynthia pedía que su lecho quedara al lado de un ventanal orientado al levante marciano para ver salir el sol todas las mañanas, mientras Norah reclamaba oscuridad para dormir a sus anchas.

Una novedad más en esta expedición fue la eliminación de las normas que impedían la actividad sexual entre los tripulantes. Aprendieron por fin los mandacallar de la agencia espacial que una de las características esenciales del ser humano es el sexo; que los astronautas asexuados son una fantasía; que el bello comportamiento de las tripulaciones mixtas fue solamente una fábula escrita, y actuada, por ellos en sus informes oficiales. Aun en los grupos de sexo único.  Este grupo de muchachos  y muchachas que apenas rondaban los treinta tuvo pues toda la libertad de expresión y de acción e incluso pudieron ingresar solos o acompañados a espacios no vigilados por cámaras ni micrófonos.  También tuvieron muchas más horas libres que los de cualquier misión anterior y las estaban aprovechando a su gusto para animadas tertulias, juegos ingeniados por ellos mismos, observaciones no oficiales por las escotillas, en las que vieron los famosos puntos brillantes ya informados por astronautas de otras misiones.  Construyeron sobre estas lucecitas imaginativas hipótesis, desde espíritus de pecadores que no lograron llegar al paraíso y fueron sentenciados a vagar por el universo hasta naves de otras galaxias en misiones de conquista de la Vía Láctea y explicaban su diminuto tamaño en que viajarían por otra dimensión y solo un pequeño rastro sería detectable en la nuestra.  Cynthia le dijo a Marcus esas lucecitas son manifestaciones previas de algo que tengo que comunicarte; dime qué es; ten paciencia, ya lo sabrás.

Se llegó el maravilloso momento del ingreso en órbita marciana.  La trayectoria de la nave había sido perfecta, no ocurrió ningún desvío y pudieron aproximarse a la órbita de Marte cuando el planeta pasaba por allí; solo tuvieron que disparar uno de los cohetes incorporados que frenara el artefacto lo suficiente para evitar colisión con el planeta, quedar dentro de su campo gravitacional y girando en derredor.  Estallaron en júbilo cuando lo lograron, se abrazaron y besaron mutuamente, se cambiaban unos por otros y seguían besándose muy apretados hasta que Jimmy, el más serio de todos los llamó al orden.  Desde la órbita se tenía visión sobre el rojizo panorama y comenzaron a distinguir las diferentes manchas que correspondían a los valles, colinas, volcanes y serpenteantes hondonadas por donde millones de años antes corrían los ríos; Marcus fue sacudido por un escalofrío de duda sobre la existencia de agua en los lugares que les habían indicado, de la que dependería su subsistencia.  Poco después presenciaron la fiesta que hacían allá abajo los diablitos, unos remolinos que se han observado recientemente, que confirman la existencia de una atmósfera por si quedan dudas sobre lo detectado por instrumentos.

Tras realizar varias órbitas, desde donde observaban los lugares de aterrizaje previstos y hacían mediciones y tomaban fotos, fueron autorizados para el descenso.  Hicieron el disparo de cohete necesario para abandonar órbita y comenzaron a caer,  en la forma lenta de curva parabólica propia de estos viajes, abrieron los paracaídas en el momento correcto, pues al igual que en la Tierra la caída se desacelera aprovechando la resistencia del aire atmosférico, y festejaron con dicha el suave descenso, Marcus abrazado a Cynthia y también Norah con Jimmy, olvidando con la emoción obedecer la instrucción de amarrarse a sus sillas con la misma posición corporal del lanzamiento.  Cuando les faltaban apenas segundos cayeron en la cuenta y lo único que pudieron hacer fue apretarse fuertemente entre los cuatro para que la fuerza del impacto se disolviera en su masa conjunta y así, riendo nerviosamente, soportaron el golpe de la caída, que fue suave, tan bien calculado estuvo el tamaño de los paracaídas y el momento preciso para accionarlos.  Se encontraban ahora en la Amazonis Planitia y contemplaban extasiados por la escotilla el amplio llano rojizo que se extendía por uno de sus costados hasta el Monte Olimpo allá lejos, el más alto entre todos los planetas del sistema solar y se sentían apabullados frente a ese coloso.

Se apresuraron a ajustarse muy bien los trajes que los protegerían de las extremas condiciones del lugar y se conectaron cuidadosamente el oxígeno para salir a explorar el lugar, cuya atmósfera está compuesta principalmente por dióxido de carbono, irrespirable para los humanos.  Organizaron los dos grupos de dos que les fueron recomendados, para poder auxiliarse unos a otros en eventuales peligros, y no nos va a dar trabajo adivinar como fueron conformados; activaron la cámara que los seguiría desde la cápsula y salieron de esta a su primera exploración, primero una pareja y algunos minutos después los otros dos, llevando todos ellos también sus cámaras pues había que hacer registro detallado permanente de sus recorridos.  Uno de esos remolinos apareció cerca y dio un rodeo en torno de ellos como en son de saludo y le hicieron algunos gestos amistosos.  Terminada esta primera caminata, ya cayendo la noche marciana, volvieron a la nave para tener su primer sueño o pesadilla.

Al día siguiente, después de la pesada comunicación con el centro de control, en la que se debía esperar varios minutos cada respuesta por razón de la demora de las ondas de radio para recorrer esa distancia astronómica, y en la que les confirmaron que deberían comenzar por construir el refugio que los albergaría por mucho tiempo, hicieron las perforaciones para extraer agua, pues en esa región marciana se había detectado hielo un metro debajo de la superficie y por eso había sido escogida para el aterrizaje y empezaron la labor de levantar esa moderna cabaña con la técnica de impresión 3D, todo seguido por cámara y sin la oportunidad de cariñosos acercamientos.  En dos días marcianos concluyeron el trabajo y fueron felicitados desde Tierra por la impecable obra.  El éxito de la tarea fue celebrado con un brindis con un vino traído desde su remoto lugar de origen.  Después del trago, Cynthia se llevó a Marcus aparte, ¿recuerdas que tenía algo para decirte? que te quiero mucho, como de aquí a la Tierra y que quiero que sigamos juntos toda la vida.  A Marcus se le encharcaron los ojos y le dio un beso como de Marte al Sol.

En los días sucesivos, que duraban apenas un poco más que un día en la Tierra, ya viviendo en el refugio y satisfechos por retomar toda su intimidad personal,  incluso con un nuevo idilio entre Jimmy y Norah, hicieron todos los trabajos previstos, empezando por el de conducir el agua por tuberías. 

Los denominados dust devils o diablitos marcianos volvieron a dejarse ver muy cerca del sitio y los amigos se cuidaron de acercarse esta vez, pues comprobaron que tenían fuerza suficiente para levantar algunas piedras.  Continuaron durante varias jornadas con las exigentes labores de exploración, fotografía, recolección de muestras, exposición de los diminutos seres vivos bajo condiciones controladas y registro detallado de todos los resultados y descubrimientos; cuidando al mismo tiempo las provisiones de alimentos que tendrían que durarles varios meses mientras se comenzaban a producir en los viveros que estaban instalando.  Los diablitos fueron creciendo, ya hacían temblar el refugio cuando lo rozaban y adoptaron la precaución de salir siempre en pareja bien abrazados para resistir el empuje.  En cierto momento el viento fue tan fuerte que levantó a Norah y Jimmy y los lanzó con fuerza contra unas rocas.  No se atrevieron a sepultarlos en el mismo terreno por temor a contaminar el agua; tuvieron que llevarlos hasta un sitio que según el mapa era completamente seco y los cubrieron muy bien ante la duda de si se descomponían o se momificaban y cualquiera de ambas cosas sería terrible.

¿Por qué nos tenía que pasar esto? ¿Será que esos remolinos son de verdad unos demonios que están empeñados en no permitir que profanemos su siniestro planeta con nuestro espíritu juvenil?; no creas en esas cosas Cin, son meros fenómenos naturales; no me convences, yo creo que el bello amor de Norah y Jimmy no les gustó nada, fueron por ellos y pronto vendrán por nosotros; ¿qué te hace pensar en eso, linda?; ellos dos hicieron una ceremonia de sanación después de nuestro brindis, salieron a derramar sobre el terreno restos de vino que habían dejado en sus copas y pronunciaron al regresar unas palabras de invocación a los buenos hados para protegernos contra los diablitos, tú sabes que ella desciende de indígenas y ha conservado algunas de sus creencias, entre ellas el respetuoso terror a los espíritus malignos; mira queridita, no son ningunos seres con vida, ese nombre fue asignado juguetonamente por los astrónomos por la similitud con los pequeños remolinos de verano en las cercanías de las casas que son llamados también diablitos; no me acabo de convencer…; verás que no van a venir por nosotros.

El día siguiente trabajaban ambos en silencio, con las mejillas húmedas, con la mente embotada, con sombrías miradas mutuas y también frecuentes miradas al horizonte, ella por si aparecían los demonios, él para convencerse de que el aire estaba en calma.  De repente un diablo muy fuerte, como salido de la nada, vino a saludarlos.  Corrieron hacia el refugio y el remolino se les adelantó; lograron lanzarse por una ventana que dejaron abierta y se quedaron escondidos hasta el amanecer.  Se levantaron a inventar algún desayuno, pues se habían olvidado de alimentarse.  El día estaba bastante sombrío pero con un beso y estrecho abrazo se dieron ánimos y salieron a cumplir con sus tareas.

Hacia el medio día los acosó un tornado, ¡tenía que ser el mismo espíritu maligno de la víspera, estaba segura Cynthia!  Se situó entre ellos y la cabaña y extendía ráfagas laterales que no les daban opción de dar un rodeo; se lanzaron entonces al suelo muy bien abrazados; el viento los rozaba con fiereza, juntos saldremos o juntos nos hundiremos, no olvides Marcus que mi amor es profundo, más fuerte que estos vientos, más amplio que el sistema solar, más bello que el cielo estrellado; yo te adoro mujer, serás mi eterna compañera de vida y más allá de la vida.

Una gruesa capa de arena los cubrió completamente y quedaron para siempre unidos allí, a dos kilómetros de la caseta y de la nave, que sí resistieron los embates de la marciana tempestad.

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