miércoles, 15 de julio de 2015

SOBRE LA HUMILLACIÓN DE GRECIA.
En "El País" de España salió una entrevista al exministro Varoufakis, en la que su última respuesta deja motivo para serias reflexiones (subrayados míos):


P. ¿Le sorprendería que dimitiera Tsipras?R. Ya no me sorprende nada, nuestra eurozona es un lugar incómodo para las personas decentes. Tampoco me sorprendería que se quede y acepte un pésimo acuerdo. Comprendo que se siente obligado con los que nos han apoyado y no quiere que nuestro país se convierta en un Estado fallido. Pero no voy a cambiar mi opinión, la misma desde 2010, de que Grecia debe dejar de aplazar y fingir, debemos dejar de pedir nuevos préstamos y fingir que hemos resuelto el problema, cuando no es verdad; cuando nuestra deuda es todavía menos sostenible con nuevas medidas de austeridad que hunden aún más la economía y el peso recae cada vez más sobre los que no tienen nada, con la inevitable crisis humanitaria. No estoy dispuesto a aceptarlo. Que no cuenten conmigo.

sábado, 4 de julio de 2015

LAS DOS ÚLTIMAS CITAS DE SANDOR MÁRAI.

Esta, que adivino corresponde a la época de los años treintas, preludio de la segunda gran guerra, muestra esa misma desesperanza que recurrentemente nos dejan ver los escritores sobre sus propios tiempos.

Actualmente vivo en un mundo lleno de pánico y suspicacia en el cual los jefes de Estado conceden prórrogas temporales a la humanidad, animándola de forma oficial a sembrar el trigo por última vez, a escribir un último libro o a construir un último puente; y la vida y el trabajo transcurren bajo un sentimiento constante de peligro. La clase en la cual yo nací se mezcla con otras en ascenso, su nivel cultural ha disminuido en los últimos veinte años de manera considerable, están agonizando las inquietudes espirituales del hombre civilizado. Los ideales en los que yo había aprendido a creer terminan en el basurero como deshechos y trastos inútiles, y el terror instintivo del rebaño planea por encima de los vastos terrenos de la civilización. La sociedad en la que vivo es absolutamente insensible a los asuntos del espíritu e, incluso, a los asuntos relativos al estilo humano e intelectual de la vida cotidiana. Los propósitos de mi época, presentes de forma palpable, me llenan de desesperación; aborrezco el gusto de mis contemporáneos, sus deseos y su manera de divertirse, dudo de su moral y considero terrible y fatal el interés de la época por los récords, que satisfacen casi por completo a las masas.

Y este es el párrafo final de la obra, lleno de nostalgia y dulce desencanto.


Sólo me queda vivir y trabajar en esta época, la mía, como mejor pueda. Me resulta muy difícil. A veces advierto con sorpresa que me siento más cerca de las personas de sesenta años que de la gente joven. Somos así todos los que nacimos en uno de esos últimos momentos gloriosos de nuestra «clase». Quien hoy escribe pretende dar testimonio de las cosas para la posteridad... Testimonio de que el siglo en que nacimos celebraba, en otros tiempos, la victoria de la razón. Yo quiero dar fe de ello mientras pueda, mientras me dejen escribir. Quiero dar fe de una época en la que vivía una generación que deseaba celebrar el triunfo de la razón por encima de los instintos y que creía en la fuerza y en la resistencia de la inteligencia y del espíritu, capaces de detener el avance de las hordas ansiosas de sangre y muerte. Como programa vital no es mucho, pero yo no conozco otro. Lo único que sé es que quiero permanecer fiel a ese mensaje, aunque sea a mi estilo, con mi cinismo y mi infidelidad. Cierto es que he visto y he oído a Europa, que he vivido su cultura... ¿Acaso se puede pedir más de la vida? Ha llegado ya el momento de poner punto final; ahora, como último mensajero de una batalla perdida, sólo deseo recordar y callar.

jueves, 2 de julio de 2015

Y sigo con estas sentidas reflexiones de Márai acerca de la muerte de su padre.

Un día de otoño, a las dos y media de la tarde, murió mi padre. Murió en plenas facultades mentales, con dignidad, de forma ejemplar, como si quisiera enseñarnos cómo se debe morir.
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Murió como un gran señor que no puede retirarse de la vida dejando deudas, lo organizó todo escrupulosamente para dar a cada uno lo que le correspondía...

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En ese preciso instante comprendí el aristocratismo de mi padre. Su vida había transcurrido en la elegancia de la bondad y la cortesía.
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Sólo ante la muerte somos capaces de comprender del todo a las personas con las que tenemos algo que ver, con las que tenemos algo en común. 

viernes, 26 de junio de 2015

OTRA COLECCIONCITA DE CITAS DE SANDOR MÁRAI EN "CONFESIONES DE UN BURGUÉS"

Estas sobre un amigo con quien compartió vivienda:
...aunque viviera según un horario previamente establecido, aunque pasease todas las mañanas de diez a once y media —ni un minuto más—, aunque se comprase un cepillero para su habitación de alquiler con la excusa de que «el cepillo no se puede dejar por ahí, encima de la cómoda», aunque subrayara con tinta roja los libros que había leído, probablemente para no volver a leerlos, Hanns Erich seguía siendo desordenado interiormente. Su vida, todas sus actividades constituían un esfuerzo sobrehumano por alcanzar el orden completo entre todas las cosas. Pero nunca llegaba al orden, se quedaba en un sistema u otro.
Sin embargo, en las cosas pequeñas que requieren de una decisión inmediata, en la superficie, donde en realidad nos manifestamos los humanos, él sufría y dudaba. Buscaba una «forma» para todo y se desesperaba porque la vida no toleraba las formas, lo desbordaba todo y se manifestaba como una masa caótica que sólo la muerte enmarcaba en negro.

Esta (bastante extraña) sobre una mujer con la que convivió un tiempo largo:
Nuestra amistad carecía desde el principio de todo erotismo: teníamos una confianza absoluta el uno con el otro y temíamos estropear esa intimidad con algún gesto torpe o no completamente sincero. Se vestía y se desvestía delante de mí con la indiferencia y la complicidad propias de su profesión, y yo la miraba sin experimentar ningún tipo de deseo, con ojos llenos de cariño y de simpatía, y en mi mirada no había ni el menor rastro de interés físico, aunque parezca poco «sano». Yo no tenía la «salud» en gran aprecio ni me importaba lo que la gente considerase «sano» en el amor... En aquella época, era ella la que me escogía las amigas y las amantes en las fiestas y los bailes.

Algunas reflexiones sobre el conocimiento de las personas y la amistad:
Acababa de comprender que lo que se ve de una persona, sus palabras, sus opiniones, sus actos, sus simpatías y sus odios, nada de eso es igual a ella, que no suele ser más que el reflejo de algo o de alguien, de alguien que nunca cambiará; de algo que está oculto para el mundo, de algo que vive en cada persona, aunque no sea palpable.
...cada ser humano se me perfilaba como un universo entero, un universo con su flora y su fauna, sus selvas y sus florestas, para cuyo descubrimiento se necesita tal vez una vida entera
Aprendí que no había «personas simples», que detrás de las capacidades y de las características físicas y espirituales hay, en cada ser humano, algo positivo que brilla con luz propia, algo elemental y ancestral, una molécula de humanidad.

Otras citas sueltas:
...declarando que «ya veríamos lo que pasaba», pero todavía no era consciente de que, después de pronunciar esa frase, nunca vemos nada...
¿Por qué los franceses han desarrollado una literatura destacada y los holandeses no? ¿Por qué han florecido las bellas artes en los Países Bajos y no en los escandinavos? ¿Por qué tienen una literatura relevante los noruegos y por qué la música francesa es más bien mediocre?
Un día empieza a viajar el alma, y entonces el mundo estorba.
...¡qué otoño! Los árboles del parque se vestían con disfraces de todos los colores…

Y qué acierto de reflexión sobre la política!:

El éxito en la política, en la política mundial o local, depende más de los factores afectivos que de la equidad de la causa defendida. El orador, con independencia de la veracidad de sus argumentos, sabe que la estructura y la forma lírica de sus frases son capaces de subyugar a su auditorio: una inflexión particular de la voz o la rigurosa precisión de un solo término actúan como un impulso eléctrico en las almas y crean una atmósfera apropiada para el éxito, en la que incluso el contenido más siniestro parece aceptable.

domingo, 21 de junio de 2015

Otra de Sandor Marai en la obra mencionada, que coincide con lo que me quedó en el alma después de vivir dos años en Alemania (hace muchos ya). Y lo que dice allí de Berlín (que lamentablemente nunca conocí) lo digo de München, donde viví seis inolvidables meses.

En Alemania nunca había pasado miedo y lamentaba tener que abandonar ese mundo más o menos conocido en el que nos movíamos con facilidad: las ciudades alemanas, la lengua alemana, las costumbres alemanas
...Su buena disposición para todo me seducía una y otra vez. Ese gran pueblo respetaba a los extranjeros…
y, sin embargo, yo, con veintiún años, atosigado por mis primeras impresiones aquella primera noche en Berlín, tuve la sensación de haber llegado a una enorme ciudad provinciana.
...En cuanto pisé Alemania me invadió un extraño sentimiento de seguridad: pensaba que nada malo podía ocurrirme, que la gente era igual en todas partes, que era extraña en sus sentimientos y en sus manías, en sus gustos y en sus temperamentos, pero que aparte de eso existía una comunión de tipo ambiental entre el hogar abandonado y esa Alemania grande y misteriosa, aunque no hubiese lazos «sanguíneos» o «raciales» ni nada parecido, aunque no hubiese un parentesco declarado, sino unos lazos más secretos y al mismo tiempo más sencillos.

...aquel tren que marchaba despacio en la oscuridad nos alejaba de un mundo exótico y familiar, de una Alemania que, en cierto modo, había sido nuestro hogar.
Unas citas de Sandor Márai en su obra "Confesiones de un Burgués".
Frases que muestran una visión del mundo descomplicada, liberal y moralizante en un buen sentido de la palabra:

...sólo las clases de educación física eran impartidas por un profesor «laico», un hombre ya mayor que consideraba que sus clases debían servir, ante todo, para pasar un rato agradable, jugar y divertirnos como quisiéramos. El afán de establecer récords, tan de moda en nuestros días, aunque completamente ajeno a las escuelas inglesas, por otra parte basadas en la educación física, ese afán de destacar despreciable y despreciado no estaba presente de ninguna manera en nuestra educación...


No sé por qué nos aburríamos tanto en la mayoría de las clases o por qué nos sentíamos tan satisfechos en las del profesor de Matemáticas, de cara salpicada por la viruela y de voz profunda, capaz de explicarnos las teorías más complicadas de una manera absolutamente comprensible, con palabras cotidianas, como si estuviera contando chistes; hablaba de los números quebrados y de los senos y cosenos como si estuviera contando anécdotas sobre unos viejos conocidos suyos, y lograba despertar un sentimiento de complicidad hasta en el alumno menos dotado.

 Continuaré con las citas sueltas de Márai.

viernes, 5 de junio de 2015

Parece que en toda época se cree que la Humanidad está atravesando por los peores tiempos. Aquí otra muestra de una visión pesimista, esta que la pluma de Franz Werfel (autor de La Muerte del Pequeñoburgués), en su obra “Nicht der Mörder, der Ermordete ist schuldig” (La culpa no es del asesino sino de la víctima - tomado de un dicho albano), atribuye socarronamente a un artículo de un diario vienés de 1914 a propósito del asesinato de un hombre por su hijo.

Die Verbrecher häufen sich; alle menschlichen Beziehungen sind durch den Wurm des gewinnsüchtig egoistischem Zynismus angefressen. Die Bande der Familie sehen wir gelockert, Bruder erhebt die Hand gegen Bruder - und, wer vermöchte es ohne Entsetzen auszudenken, der geliebte, der gehegte Sohn spaltet kaltblütig mit einem Beil des gütigen Vaters Schädel.

Cada vez hay más  transgresores; las relaciones sociales van siendo devoradas por el gusano del cinismo egoísta y codicioso. Vemos deshacerse los lazos familiares, el hermano alza la mano contra el hermano y, quién lo pensara sin espantarse, el hijo consentido, adorado, escinde a sangre fría con un hacha el cráneo de su padre bonachón.

Ja, wir sehen es ringsum und haben niemals in unserem Kampf gegen Schundliteratur, unmäßigen Kinobesuch usw. unterlassen, den Finger auf diese schwärende Wunde zu legen: Eine lasterhafte Jugend ist herangewachsen, die alle Gesetze, alles, war der Väter Mühsal geschaffen und erworben hat, mit Füssen tritt.

Sí, lo vemos por todas partes y nunca, en nuestra lucha contra la literatura sucia, la desbordada asistencia a cine, etc., hemos dejado de poner el dedo en esta llaga: Está creciendo una juventud descarriada que patea las leyes y todo lo que los padres hacen o recomiendan.

Libertinage, Arbeitsscheu, Vergnügungssucht, Snobismus, Kaltherzigkeit, das scheinen die Haupteigenschaften dieser Jugend zu sein; man braucht ja nur einen Blick auf die Erzeugnisse der Kunst und Literatur zu werfen, wie sie von diesen jungen Leuten kreiert werden.

El libertinaje, la pereza de trabajar, el afán de placeres, el esnobismo, la dureza de corazón, parecen ser los rasgos esenciales de esta juventud; basta con contemplar los resultados de sus creaciones artísticas y literarias.

“Épater le bourgeois,” das ist heute noch mehr Trumpf als sonst und wird keineswegs mit jenem gutmütigen Humor getrieben, dessen wir Älteren noch gern gedenken, wenn wir die Werke der Naturalisten von damals betrachten, die ja auch nicht gerade sanfte Lämmer waren, und mit ihren Allotrien, Anulkungen, Satiren, den Spießbürger recht empfindlich gezaust haben. Dennoch zeichnete diese heute nicht mehr junge Generation warmes soziales Mitempfinden, aufbauender Sinn, Verständnis für Vaterland und Ordnung und bei allem Pessimismus herzhafter Lebenshumor aus!

“Deslumbrar al burgués” tiene hoy más significado que antes y de ningún modo se hace con ese humor bonachón que nosotros los mayores evocamos gustosos cuando nos referimos a las obras de los naturalistas de antes, que por cierto no eran propiamente unos borreguitos y con sus travesuras, bromas y sátiras han importunado muy sensiblemente a los burgueses. Sin embargo, esta ya nada joven generación mostró efusiva sensibilidad social, sentido constructivo, acatamiento a la patria y el ordenamiento y sentido del humor frente a todo pesimismo.

Hingegen die Jüngsten?
Ihre Produktivität ist der Hass gegen alles Bestehende, fast möchte man sagen: Hass an sich!
Wir können nicht umhin, angesichts der neuesten Erzeugnisse der deutschen Literatur mit Altmeister Goethe auszurufen:
“Doch dies ist einer von den Neusten
Er wird sich grenzenlos erdreusten”

Y los jóvenes qué?
Su productividad es el odio contra todo lo establecido, casi se podría decir, el odio en sí!
En vista de la reciente producción de la literatura germana, no podemos menos que clamar con el viejo maestro Goethe:
“Este es, pues, uno de los nuevos
Uno que siempre se estará atreviendo”
(y disculpen esta atrevida traducción del maestro)

Ja, dieses Geschlecht hat wohl die Zerstörungswut eines Karl Moor, aber nicht die hohe, heldische Einsicht, die ihm unser Dichterheros in den Mund legt, daß nämlich zwei Kerle wie er imstande wären, den ganzen sittlichen Bau der Welt zu zertrümmern.
In Anbetracht dieser jungen, zügellosen Menschen wandelt oft auch den liberalen Mann die Sehnsucht an, ein eiserner Besen möchte all das Faule und Morsche unerbitlich hinwegfegen.

Pues sí, esta generación parece tener el impulso destructivo de un Karl Moor, pero no con la prudencia que nuestro gran poeta pone en su boca, pues dos tipos así serían capaces de arruinar por completo todo el esquema moral del mundo.
Viendo a estos desenfrenados muchachos, el hombre liberal siente ansias por que una escoba de hierro arroje fuera toda esta escoria.

Ja, eine Generation von Kinoläufern, Kaffeehaushockern, Barhelden drängt nach vorwärts;  ihr Ideal ist der Hochstapler großen Stils, der sexuelle Psychopath, mit einem Wort, der Verbrecher.
Dieses Ideal, wie jedes, fordert seine Opfer.
In den höheren Klassen der Gesellschaft verfallen die Söhne dem Spiel dem Nichtstun, der Verschwendung, den sinnlichen Lastern und schließlich den venerischen Krakheiten. In den Niederungen aber ist der Sprung zum Mörder ein Katzensprung.

Sí, una generación de adictos al cine, asiduos de los cafés, héroes de bar, es la que se impone; su ideal es el estafador refinado, el sicópata sexual, en una palabra, el transgresor.
Este ideal, como todos, reclama víctimas.

En las altas clases sociales se entregan los muchachos al juego del ocio, del derroche, de los vicios voluptuosos y finalmente de las enfermedades venéreas. Pero bajo todo ello el asesinato está a un paso.

En un tiempo sin tiempo Qué habría ocurrido si lo hubiera sabido antes Wanda se enteró en 2025 del descubrimiento del viaje cuántico al pasa...